En Alicante hay multitud de cosas que hacer y que descubrir, siempre disfrutando del buen clima de la ciudad.
Monumentos no faltan; entre ellos hay bellezas como el Castillo de Santa Bárbara, la Concatedral de San Nicolás, la Basílica de Santa María, el Monasterio de la Santa Faz o el Teatro Principal, entre otros muchos. Y para terminar de empaparse de cultura, no deje de visitar el Museo Arqueológico Provincial, el Museo de Bellas Artes Gravina, el Museo Fogueres o el Museo de Belenes, por ejemplo.
Pero está claro que uno de los atractivos de Alicante son sus playas, en las que podrá disfrutar de las cálidas aguas y broncearse bajo el sol. Entre ellas, se encuentra la Playa de la Albufereta, pequeña, con arena fina y dorada, y situada en medio de una urbanización residencial.
No deje Alicante sin haber visitado la Isla de Tabarca, ubicada frente a la ciudad, a unas once millas náuticas y cerca del cabo de Santa Pola.
En cuanto a la gastronomía, la cocina alicantina es típicamente mediterránea. El arroz es el ingrediente básico y protagonista de una gran cantidad de recetas típicas, entre las que encontramos, el arroz a banda, el arroz a la alicantina, el caldero (plato típico de la isla de Tabarca), el arroz caldoso y la olleta.

